Diversificación, estabilidad y revalorización, razones para comprar oro

Los bancos centrales siguen añadiendo oro a sus reservas, aunque en menor medida que en años anteriores. Las principales razones que les mueven a ello son el deseo de diversificar sus inversiones, la estabilidad que ofrece un activo como el oro y su revalorización a largo plazo.

El sector oficial lleva años acumulando oro en sus reservas de forma consistente. Durante buena parte de estos años, el Banco Central de la Federación Rusa ha liderado las compras, con operaciones que superaban las 20 toneladas mensuales, hasta que decidió interrumpir las compras en abril de 2020.

Otros bancos centrales han seguido su camino y han incrementado sus compras y reservas de metal precioso, que se redujeron el año pasado a causa de la pandemia y del alto nivel alcanzado por el precio del oro.

Como explica Stefan Gleason en el blog de Money Metals, las favorables condiciones del mercado y los mayores riesgos que amenazan al dólar estadounidense podrían desencadenar una nueva escalada del precio del oro.

Gleason cita el reciente ejemplo del Banco Nacional de Hungría, que recientemente anunció que había triplicado sus reservas de este metal, en cumplimiento de una estrategia de política económica y nacional a largo plazo. Desde el banco central magiar se refirieron también a la crisis provocada por la pandemia de Covid-19 y describieron al oro como “el más importante de los activos de reserva”.

La estrategia de compras de oro que han mantenido los bancos centrales durante la última década ha contribuido en gran manera a apoyar la subida del precio del metal. Esta tendencia, sin embargo, se interrumpió en 2020, en parte por el precio récord alcanzado por el metal y en parte por las consecuencias de la pandemia.

A comienzos de 2021, el sector oficial sigue con un perfil bajo, aunque los analistas estiman que durante este año continuarán siendo compradores netos de oro.

Las razones de los bancos centrales

Como señala Gleason en el post, “existen varias razones a las que atienden estas poderosas instituciones financieras para añadir oro sus reservas. Éstas incluyen la diversificación, la estabilidad y la posibilidad de que aumente de precio.

En cuanto a su carácter de elemento diversificador de las carteras de inversión, viene dado por el hecho de que el oro tiende a tener una correlación negativa con las bolsas y frecuentemente se mueve en dirección opuesta al dólar.

“Esto significa que, mientras cae el valor de las carteras de inversión basadas en acciones o en activos denominados en dólares, el precio del oro se incrementa, lo que permite compensar en parte esas pérdidas de los inversores”, señala Gleason.

En relación a la estabilidad, el analista de Money Metals acude a una conocida cita del banquero estadounidense J. P. Morgan, quien dijo que “el oro es el auténtico dinero, todo lo demás es crédito”.

Según Gleason, “en nuestra opinión, no hay nada más cierto. Como fuente confiable de riqueza y valor durante miles de años, el oro físico mantiene una excelente reputación como protector de la riqueza y el poder adquisitivo. A diferencia de las divisas de papel o fiat, el oro no puede crearse de la nada. No se puede manipular ni alterar para facilitar los resultados deseados. El mercado del oro se mueve, simplemente, por las leyes de la oferta y la demanda.

Como señalaron desde el Banco Central de los Países Bajosun lingote de oro siempre mantiene su valor, haya crisis o no. Eso otorga una sensación de seguridad. Las reservas de un banco central tienen que ser, por lo tanto, un faro de confianza”.

Por último, los bancos centrales tienen también en cuenta otra característica del oro: su capacidad para aumentar de precio a largo plazo. Como recuerda Gleason, desde principios de la década de 2000, el precio del oro se ha multiplicado por más de cuatro respecto a los billetes de la Reserva Federal. El oro inauguró el nuevo siglo a unos 400 dólares la onza y alcanzó el verano pasado un nuevo máximo histórico, con cerca de 2.100 dólares la onza. En la actualidad sigue cotizando cerca de sus máximos en la práctica totalidad de las divisas mundiales”.

Teniendo en cuenta la política de imprimir dinero sin control que están llevando a cabo en la actualidad los bancos centrales, no existen límites a la subida del precio del oro.

“Si el dólar sigue debilitándose, aumentando la inflación, el precio del oro podría duplicarse o más con facilidad desde sus niveles actuales, llegando incluso a los 5.000 dólares la onza, asegura Gleason.


Escrito por José Ángel Pedraza en www.oroinformacion.com

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